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Una vez alguien le dijo a un hombre sabio: - Quiero ser un político Y el sabio advirtió: - Eso, hijo mío, es un trabajo muy costoso - Bueno - preguntó el hombre - ¿Hay alguna forma barata para llegar a ser un político exitoso? - - Si – contestó el sabio- la hay. Sólo sé agradecido con todos. - ¿Quieres decir que nunca debo decir “no”? ¿Deberé decir sólo “sí” a la gente?- preguntó el hombre. - Di “sí” y di “no” – explicó el sabio – pero díselos con agradecimiento. El lenguaje dulce puede hacerte el rey del universo. Eso no significa que cuando eres dulce debes ser débil o superficial. En lugar de eso deberás ser firme. Al siguiente día, el hombre regresó una vez más para ver al sabio y le preguntó: - ¿Puedes prestarme por favor 500 dólares? - Estoy tan agradecido que hayas venido. Me has pedido 500 dólares; has confiado en que puedo proporcionarte 500 dólares. Realmente es maravilloso saber que tú, como un amigo, pienses que tengo recursos para darte 500 dólares y definitivamente pienso que yo debería hacerlo. Pero encantado te diré un secreto: no los tengo. Él nunca le dijo: “Largo de aquí. No tengo ni 20 centavos, mucho menos 500 dólares”. Nunca perdió su equilibrio. Permaneció firme. Otra vez al día siguiente apareció el mismo hombre. - Amigo, ayer no tenías 500 dólares. Olvidé preguntarte algo. ¿Alguna vez podrías darme 500 dólares si los necesitara? - Mi querido amigo, replicó el sabio – Siempre. Yo siempre te estaré agradecido por pensar que podría tener 500 dólares. Siempre estaré contento de dártelos. Pero hazme un favor, también. Ora para que yo tenga muchas, muchas veces, 500 dólares y te de dinero cada vez que vengas a pedírmelo. De esta manera él hizo que alguien orara por él, sin haberle dado ningún dinero. Recuerda: Esta actitud de gratitud es lo que engrandece a una persona. Si quieres ser alguna vez grande, éste |